Sígueme en MySpace

15 de febrero de 2010

¿Por qué?

¿Por qué queremos hacernos daño?

¿POR QUÉ?

¿POR QUÉ?

No sé si vosotros, pero yo a veces, busco en lo más recóndito de mi corazón para hacerme aún más daño recordando todo aquello que me hace daño (espera, ¿he dicho corazón? Quería decir cerebro), sentirme despreciable y en ocasiones apreciar las tonterías que he hecho, y aceptado que me hagan, soy un muñeco de trapo, relleno de algodón, sin algodón dentro de mí... y el algodón no engaña.

Dolor. Dolor. Dolor en mi alma hasta que me sabe la traquea a sangre, la lengua, los dientes, los labios... el aire que respiro (¿alma? Perdón, quise decir recuerdos).
Busco dolerme con mi propio pasado e incluso con el pasado de personas cercanas, lejanas, conocidas, desconocidas, con vínculos de amistad, odio, amor, rencor, odio, odio, rencor, odio, venganza, odio, amor... Odio... ¿Odio? Lo dejo en el aire.

Ando por la calle día tras día, cuando voy al autobús a las 7:45 de la mañana, en los recreos deambulando de un lado a otro buscando un lugar que me abrigue, en la parada de autobús de vuelta a casa, buscando algo, sin saber el qué, bueno sí, pero no sé cómo debería explicarlo... Siempre me topo con lo mismo; un odio (no es exactamente odio, no les mientas) en mi interior que se hace fuerte y me estrangula desde dentro hasta que me quedo con el mínimo de oxígeno permitido por el cerebro para seguir vivo sin entrar en un ataque mortal. Entonces, respiro. Él respira.

PREGUNTA: ¿Por qué?
RESPUESTA: ¿POR QUÉ NO?

¿Por qué no, joder? ¿Por qué no? ¡¿POR QUÉ NO?!

Vaya mierda, ¡ostia!

SI ESTÁS AHÍ ARRIBA, SEAS QUIÉN SEAS, O SEAS LO QUÉ SEAS... AYÚDAME. AHORA. AHORA. PORFAVOR. Porque creeme que lo necesito. Menos que otros, más que muchos. Es mentira no lo necesitas. Gracias por ayudar. Esto funciona.

.

No hay comentarios:

Publicar un comentario